Hay un solo viaje que no encuentras en los mapas. No tiene maletas, ni billetes de vuelta. Comienza en el punto exacto en el que dejas de huir y eliges escucharte.
Es el viaje hacia ti. Hacia quién fuiste, quién eres ahora, y quién estás convirtiéndote lentamente.
Y como todo viaje que realmente importa, no está hecho para ser enfrentado solo. Porque a lo largo del camino necesitas miradas que reconocen, voces que recuerdan, presencias que te toman de la mano cuando el sendero se vuelve incierto.
Bienvenido viajero, es bueno tenerte aquí.
Si escuchas la llamada del caminante y quieres compañía mientras trazas el itinerario del viaje más importante de tu vida, estás en el lugar correcto.